El
adjetivo “Solterón” o “Solterona”
siempre ha sido una palabra mal sonante para mis oídos, cada vez que
la escucho (que por desgracia aun la escucho) mi imaginación vuela y
observa a una persona de cierta edad, mal humorada, amargada,
quejica, desgraciada ante el amor, refunfuñona por cualquier
situación, estancada en su pasado, una persona no realizada en
cualquier ámbito de la vida, en la que se le tiene o tenia pena o se
burlaban por no haber alcanzado una vida de casado/a.
Este
tema en gran medida a sido destinado para las mujeres y no para los
hombres, ellos al ser solteros a cualquier edad, eran socialmente
bien vistos, ya que sabían vivir la vida sin ningún tipo de
ataduras, ni responsabilidades, pero para nosotras que supuestamente
“se nos había pasado el arroz”, no
teníamos otro derecho sino el de casarnos, tener hijos y
estar en el hogar y si por la
situación económica habia que trabajar solo era para la ayuda
domestica de la casa, que
no tuviéramos derecho a vivir la vida como mejor nos apeteciese ya
que si era ese el motivo nos ponían como provocadoras y hasta
busconas.
Gracias
a Dios, este tipos de roles y situaciones han cambiado radicalmente,
aunque aun hay excepciones en varios países y por distintas
culturas, hoy en día las personas solteras
del sexo que sea, tienen pleno derecho hacer la vida que les apetezca
sin convencionalismos estrictos a lo que la sociedad dicte. La
sociedad ha avanzado y sigue en ello dando oportunidad a infinidad de
formas de pensar y ahí radica el progreso en muchos aspectos del ser
humano, poder ser un poco más libre, por lo menos en deshacernos de
cadenas anticuadas y poco progresistas.
Cuantas
personas casadas, con hijos y relativamente felices con sus vidas,
están completamente solas, sin poder hacer los que en realidad
hubieran deseado, atadas a convencionalismos muchas veces absurdos,
muchas hubieran querido estudiar una carrera, montar un negocio o una
empresa, poder viajar a cualquier parte del mundo, tener una vida
completa sin tener que estar atado/a a alguien. Hoy en día la
persona “Soltera” y
no
“Solterona”,
tiene una gran variedad de opciones para escoger y por supuesto entre
ellas esta el matrimonio, hoy en día en la mayoría de los países
esto es muy aceptable, respetable y no cuestionable.

Disfrutar
de tu soltería, es disfrutar de ti, no hay nadie que te reclame ni
te confunda, no hay nadie que quiera cambiar tu forma o manera de
ser, tendrás mayor libertad para muchas cosas, podrás tener
amigos/as con derecho a roce si lo deseas, sin complicaciones ni
exigencias y si después de todo esto encuentras a la persona ideal
en todo los aspectos y que te llene como persona y sean ambos un solo
ser, entonces solo entonces, únete a este ser y vive la vida sin
soltería.
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