El ser humano desde siempre ha buscado algo que lo
deleite, que lo asombre, algo sublime que le despierte todos los sentidos, que
le haga imaginar y soñar y lo encontró, llamémosle “Belleza”. En todo los aspectos de la vida, nos ha llevado a su búsqueda
con un sentido extremo, la podemos encontrar en cualquier sitio e inclusive
dentro de nosotros mismos, pongamos por ejemplo, los cuadros del pintor Peter
Paul Rubens que son de una belleza
exquisita, con unos coloridos impresionantes e impresionables y de una
imaginación magistral, detallando cada milímetro de la figura humana o
paisajista, o los cuadros y esculturas de Botero que son de líneas suaves y muy
simples donde su inspiración son de seres con mucha grandiosidad.
Si nos detenemos a pensar un poco, la mayoría de las
obras de arte, tanto cuadros, como esculturas, como arquitectura, como en la
moda, etc., es donde encontramos muchas veces paz o un shock según lo que
estemos observando y apreciando y la mayoría de la veces lo que estamos
percibiendo, absorbiendo con nuestro ser, nos llena con su propia magnificencia.
La belleza
nos rodea por todas partes, no solo lo que observamos en nuestro mundo como el
cielo, el mar, la tierra, sino también dentro de nosotros mismos con nuestros gustos
e inquietudes, nuestra curiosidad, nuestros estudios y supuestamente no solo en
lo físico sino en el alma, desde siempre, la belleza se siente, se nota, se transforma, es algo con lo que
vivimos cotidianamente, es algo que está a nuestro alrededor y nos contagiamos
de ella.
Esa sensación de apreciar una hermosura natural o abstracta
en lo que veamos ya sea creada por nosotros o creada por la naturaleza, nos hará
sentir humildes ya que apreciaremos la fuerza que tenemos en plasmar nuestras
inquietudes y el poder que tiene la naturaleza para crearla.
Todos sabemos que la juventud es bella, por eso, por
ser joven, pero la belleza más exquisita es aquella que se adquiere con la
experiencia, con lo vivido y por supuesto con lo que mejor nos puede dejar,
pero la belleza no solo se tiene que buscar externamente, sino en lo que
creamos, en lo que hagamos, en lo que vivimos como hizo Rubens o Botero, en la
expresión que queramos crear en nuestra vida, siempre que podamos, no tiene que
ser algo nuevo, puede ser algo antiguo, la belleza siempre ha estado y siempre
estará en todas partes, por este motivo la belleza no tiene edad. Gracias a Dios ninguna edad.
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