El ser
humano no solo está hecho de carne, huesos, órganos y demás componentes que
hace que nos veamos o nos sentamos vivos, como todos bien sabemos, tenemos algo
más que nos hace diferentes unos a otros y no precisamente en el aspecto físico
sino en nuestro interior que nos hace más interesantes, más enredados o más
extraños ante nosotros mismos y ante los demás, son nuestros sentimientos.
Estos sentimientos
no solo vienen por los genes de nuestras generaciones anteriores a nosotros, también
puede venir por la educación recibida desde nuestra infancia hasta nuestra edad
adulta ya que siempre estamos aprendiendo y absorbiendo información consciente
o inconscientemente, buena o mala para crecer o decrecer como individuos únicos
que somos. También podemos tener sensaciones por hechos ocurridos a
cualquier edad de nuestra vida ajenos a nosotros que nos pueden producir
ciertos sentimientos de manera positiva o negativa y que nos conducirá a
lo que será nuestra vida en un futuro.
Los
sentimientos son el resultado de las emociones, en un solo día podemos tener
una gran variedad de sentimientos dependiendo lo que nos ocurra, lo que veamos,
o lo que captemos para hacernos reaccionar de una manera u otra. Gracias a
ellos nos sentimos vivos, nos sentimos capacitados para un sinfín de cosas,
pero cada uno de nosotros tenemos esos sentimientos y los sentimos como algo único
entre nuestro pecho (corazón) y nuestro cerebro.
Tenemos una
gran variedad de sensaciones emotivas e inclusive alguna de ellas no las podemos
describir con palabras, no porque las experimentemos por primera vez, sino que
son muy difíciles de describir o descifrar. Normalmente
cuando se habla de sentimientos lo llevamos al terreno del amor, pero los
sentimientos no solo abarcan el terreno del cariño, hay sentimientos de odio,
de tristeza, de indiferencia, de amargura, de envidia, de patriotismo, etc.,
los sentimientos pueden parecerse mucho entre varios individuos pero cada uno
de ellos lo experimentara de una manera y grado único.
Muchas veces
nuestros
sentimientos nos hacen cuestionar nuestros principios, pondré un
ejemplo, nadie desea la muerte a otro ser humano pero si conocemos una situación
en que una víctima infantil o anciana es maltratada por uno de sus cuidadores o
por otro adulto, nuestro sentimiento a favor es hacia la víctima y nuestro
sentimiento de reproche es al abusador e inclusive e inconscientemente desearíamos
la muerte para que no vuelva hacer daño no solo a ese niño o anciano sino a ningún
otro ser vivo, aquí es donde puede surgir una contienda entre nuestros
principios y alguna situaciones muy particulares, (que desgraciadamente son muy
habituales) obligándonos a cuestionar nuestros sentimientos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario